Ruinas Humanas

“Puedo prometer ser sincero, pero no imparcial”

Sobre la libertad de expresión

Publicado por Ruinas Humanas en 1 Junio, 2007

- “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que tenga el derecho de decirlo“. (Cita comúnmente atribuida a Voltaire, fue usada por primera vez por Evelyn Beatrice Hall, escribiendo bajo el seudónimo de Stephen G. Tallentyre en Los amigos de Voltaire (1906), como resumen de la actitud de Voltarie).

He visto muchos que se quejan (naturalmente) de lo silenciado o incluso reprimido que puede una persona llegar a estar actualmente por lo que dice, piensa, escribe, investiga, etcétera, principalmente cuando se escapa de la versión ‘oficial’ y lo políticamente correcto. Bien, pues luego observo que estos mismos afirman que prohibirían escritos comunistas, anarquistas, fascistas o simplemente los que no sean acordes con lo que ellos creen mejor. A mi parecer veo un poco hipócrita el decir eso y luego quejarse a los cuatro vientos de que otros hagan lo mismo, por tanto, he aquí mi opinión personal acerca de este tema.

En una sociedad ideal habría libertad total y cada uno podría decir lo que opinase o difundir sus conclusiones o investigaciones, ya que (repito: sociedad ideal) si fuesen estúpidas o falsas quedarían desacreditadas por la propia población al verlas (como podría ser el caso de las conclusiones aranistas acerca de las diferencias entre el maketo y el bizkaíno).

El problema es que a día de hoy cualquiera llega a tomar en serio cosas en principio alocadas o escritos hechos adrede a mala fe para perjudicar algo o alguien, por lo que podría ser positivo, en una sociedad actual, que hubiera un control, pero siempre en base a la veracidad y seriedad de lo que se dice (tomando la veracidad y seriedad objetivamente, por supuesto), nunca en base a criterios ideológicos. Por poner un ejemplo: defendería el derecho de una persona a explicar lo correcto o acertado que ella ve en la teoría marxista, en la satánica, en la nacional-socialista o en la que sea, pero no permitiría que se hiciese apología de exterminar segmentos enteros de población o de convocar mediante la despersonalización mental a suicidios colectivos. Y esos dos ejemplos los he puesto igual que podría poner cualquier otro.

Y no sólo me refiero a asuntos ideológicos o de pensamiento, sino también a temas históricos que deben poder ser investigados, revisados las veces que sean, porque dar las cosas por verdaderas sin permitir otras versiones ha causado muchos errores a lo largo de la Historia, y de ella debemos aprender.

La libertad de expresión restringida no se puede llamar libertad, es un contrasentido, por utópico que pueda sonar.

2 comentarios a “Sobre la libertad de expresión”

  1. Alonso Vegas Dice:

    La libertad de expresión seria una realidad si no fuera por una gran mayoria de masas que solo quieren imponer sus expresiones y su modo de vida y no ven que a los demás les importa un pepino la vida de cada cual y sus idiologias. Si, nos amansamos como los monos. Algunos estamos hartos de tanto sensacionalismo barato, cuando hay por detrás toda una trama de hilos que tejen nuestro futuro y nadie sabe nada. ¡Basta! Basta ya de opiniones superficiales, basta de tanta baratija idologica sobre idependencias o cercamientos comunales. Seamos individuos, pensemos con la cabeza, nosotros somos el poder. No la minoria gobernante. Cada uno es Dios de su propia cosecha. No pensemos como borregos, pensemos como… agricultores. ARRIBA LA IDENPENDIA INDIVIDUAL!

    Buen comienzo, y un saludo.
    Alonso Vegas.

  2. Máximo Dice:

    Como no puede ser de otra manera, estoy de acuerdo con tu escrito. Aquí en España estamos dentro de una sociedad en sí censuradora de lo que no le apetece, no le interesa o simplemente no quiere que salga a la luz. Por ejemplo: el ex-presidente del Gobierno, José María Aznar, nunca jamás dijo por qué fue a la guerra de Irak si no sabía si habrían armas de destrucción masiva. Otro ejemplo en el que creo que se ve reflejado: el actual vicepresidente de la Generalidad de Cataluña, José Luis Carod-Rovira, jamás explicó el porqué de su reunión en Perpiñán con miembros de ETA.
    Son unos ejemplos, sólo dos, de una amplia lista que tardaría largas horas en completar.
    Pero la democracia española da la impresión de ser muy liberal y anti-censura al mostrar al público aborregado documentos como cualquiera que aparece en los programas sensacionalistas, que realmente lo único que hacen es dañar la imagen pública de unas personas para la diversión de terceros.

    Mi opinión: vivimos en una sociedad totalmente hipócrita. Una sociedad que nos engaña. Y lo peor no es eso, sino el vernos a todos como gilipollas creyéndonos que vivimos en una sociedad libre y perfecta.
    DESPERTAD HIJOS DE ESPAÑA

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