Ruinas Humanas

“Has preferido ser un loco, una minoría de uno solo.”

“Permitidme tutearos, imbéciles”

Publicado por Ruinas Humanas en 1 Enero, 2008

Permitidme tutearos, imbéciles
Por Arturo Pérez-Reverte, 23 de Diciembre de 2007

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinació n, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

3 comentarios para ““Permitidme tutearos, imbéciles””

  1. Angel escribió

    Todo lo que pueda decir ya lo ha dicho, y muchísimo mejor de lo que lo lograría decir yo, el gran Arturo Pérez-Reverte. con dos cojones, si señor.

  2. ESKILO escribió

    Bravo Arturo.
    Así, como dice Angel “con dos cojones”. Vi en otro blog comentarios “adversos”. Ni caso. son de los de siempre.
    35 años en la eseñana avalan mi opinión. Soy MAESTRO, así, con mayúsculas. Luego las leyezuelas de los politiquillos de turno dieron con mis huesos ¡ay! en un Instituto de Secundaria junto a eméritos profesores; pero yo sigo a lo mío, que no se le ocurra a un alumno el llamarme “profe”, soy MAESTRO. Mi profesión ERA enseñar, y entre todos ellos la mataron. Hasta hace unos años mi mayor placer era estar en el aula, salir de viaje con mis alumnos, charlas con “mis padres de alumnos”,… entre todos la mataron, Arturo.Ahora sólo espero la hora de retirarme y ¡por Dios! que me desconecten, Pido la eutanasia profesional. Muchas veces quise decirlo bien alto, y como yo miles de maetros; unos carecemos de medios de hacerns oir y otro no abemos decirlo tambien como tu.
    Por lo tanto, gracias por ser mi portavoz; gracias por no llamar como el otro “a las tortas de pan planicies”… porque yo estoy haciéndome viejo (y a mucha honra) no “de la tercera edad” ¡cojones!, y como eso… todo lo que tu expones. Clarito y al clavo.
    Aquí, un amigo.

  3. Manuel escribió

    Admirado Arturo (permíteme, también, el tuteo):
    Se puede decir más alto, pero no más claro. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Durante 36 años fuí catedrático en Institutos de Enseñanza Media, ahora llamados Institutos de Enseñanza Secundaria, o sea, de importancia “secundaria”. Así nos va.Debo decir que jamás permití el tuteo por parte de mis alumnos,primera bomba que los “profes” progres metieron en el sistema educativo. Muchos de esos “profes” que ahora se quejan son cumplables de la degradación de la enseñanza en EstePais (antes llamada España). Pues bien, con gran dolor de corazón pedía la jubilación anticipada para no tener que soportar a esta manada de imbéciles analfabetos que componen ese conjunto de alumnos y padres que asolan las aulas. Llevo siete años de tranquilidad, pero con la pena de haber dejado la ilusión de mi vida, la enseñanza de la Física y la Química. Es frustante, mucho, pero hay que saber cuando uno tiene perdida la batalla. Lo siento por mis nietos que no tienen culpa alguna. Es la consecuencia de ser ¿gobernados? por iluminados.

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