Ruinas Humanas

“Puedo prometer ser sincero, pero no imparcial”

Archivos para 'Historia y biografías' Categoría


Mayo del 68: ¿revolución o “fiestuki”?

Publicado por Ruinas Humanas en 9 Mayo, 2008

Aprovechando al aniversario de los acontecimientos de aquel mayo de 1968 en Francia, me gustaría que se leyeran dos artículos que enfocan el tema desde una perspectiva crítica. ¿Fue el Mayo del 68 una verdadera subversión revolucionaria que pudo poner en jaque una de las más “avanzadas” sociedades del Primer Mundo; o fue, por el contrario, unas protestas estudiantiles convertidas en desfile y exposición de modas e idealismos sin mayor intención que el ser vistos?

La conclusión no se aleja de lo que siempre he pensado: el progresismo ha hecho más daño a lo que podía llamarse “verdadera izquierda” que la propia derecha. Quizás ya lo anticipó Lenin en su obra El izquierdismo: enfermedad infantil del comunismo. Por si alguien tiene dudas, que observe la situación y evolución de Izquierda Unida. Cuando yo lo hago, lo que veo es que forma parte de esa “izquierda” que basa su izquierdismo no en cambiar el modelo económico (nunca he visto una crítica hacia el sistema liberal o directamente al capitalismo), no en definir un modelo de Estado claro (da una imagen muy ambigua respecto a los nacionalismos, acorde con la de todos, que pactan y trapichean según conviene para llegar al poder), sino en defender cuestiones sociales o morales como la unión de homosexuales; en criticar a lo que ellos llaman “la derecha”: es decir, el P.P.; en un cierto seguidismo con el P.S.O.E., al que engloban, junto a ellos mismos, en “la izquierda”… El hecho de que engloben al P.S.O.E. en la izquierda creo que ya es una tara bastante considerable para cualquier izquierdista que vea en “los socialistas” no más que un grupo de liberales (en el aspecto más económico del término) o socioliberales (no creo que se les pueda llamar ni socialdemócratas; eso sí, “progresistas”).

El primer artículo es de Enrique Gil Calvo publicado e El País el 15 de mayo de 1994. Se titula:

Mayo de carnaval

Reconozcámoslo de una vez por todas: la comedia de Mayo del 68 no fue más que una mascarada de carnaval. El carácter de ritual puramente escenográfico de representación de pape.les ante la galería era transparente:. se sabía que se estaba haciendo comedia, que había que dramatizar, escandalosamente para épater le bourgeois, y que todo valía con tal de llamar la atención de la prensa, las cámaras audiovisuales y las estupefactas familias. De hecho, si el fascismo y el nazismo inventaron la política de la radio en los años treinta, Mayo del 68, al dramatizar ante, las cámaras el primer carnaval de la. aldea global, inventó la- videopolítica que hoy impera. De ahí la voluntad escandalosa y transgresora de los rituales que se escenificaban, pues se trataba de celebrar la subversión del vigente orden institucional. Y ello exigía representar a la manera carnavalesca la inversión de todos los, papeles, mediante la adopción de máscaras rituales que figuradamente los transgredían. Pero, como en el carnaval, la transgresión sólo fue ritual y simbólica, es decir, inofensiva y ficticia: pasó sin dejar rastro ni modificar el vigente orden social al que fingía desobedecer.

Todo carnaval es un ritual conservador del orden, a modo de vacuna que inmuniza contra desórdenes mayores, preparando al paciente pueblo para que acepte de buen grado las represiones de la cuaresma. Pues bien, eso fue Mayo del 68: el sucedáneo de transgresión que, ante la inminente cuaresma laboral, actuó de vacuna contra toda tentación revolucionaria..

Y es lógico que fuese así, dada la coyuntura cíclica en que se produjo. Tras toda una larga etapa de crecimiento económico y pleno empleo juvenil, Mayo del 68 supuso el rito de paso hacia la nueva cuaresma laboral de duro recorte salarial y creciente desempleo juvenil que habría, de instalarse a partir de, ahí. Por eso al igual que sucede con los carnavales (protagonizados por jóvenes, obligados ritualmente a desobedecer antes de pasar a someterse como adultos al orden institucional vigente), también Mayo del 68 representó la paradójica domesticación de toda una generación presuntamente rebelde que, tras celebrar durante un mes la mascarada de su revolución ficticia, corrió a integrarse como adulta en todas las instituciones, asumiendo de hecho la responsabilidad de gestionar y conservar intacto el orden capitalista.

En efecto, la generación europea que hoy ocupa el poder es la de Mayo del 68, que fue verbalmente revolucionaria en su juventud, pero que luego, tras integrarse como adulta se ha hecho conservadora del orden. Y, encima, esta generación pretende alardear de su pasado utopismo juvenil, creyéndose con derecho a dar lecciones de civismo y compromiso político a los incrédulos jóvenes actuales. ¿Qué es esto: desfachatez, hipocresía o cinismo? ¿Hay que reconocer, como hoy sostienen muchos jóvenes, que lo del 68 fue no sólo un fracaso completo, sino, lo que es peor, una impostora superchería?

Sin embargo, esta tesis del fracaso es todavía demasiado comprensiva o esperanzadora, pues, aunque alienta sentimientos de queja y frustración por las ilusiones traicionadas, también permite una traducción romántica, como es la derivada de la ambición esteticista que anima a los defensores de las buenas y bellas causas perdidas: la utopía de Mayo sería preciosa precisamente porque nunca pudo llegar a triunfar. Pues bien, contra esta versión edulcorada cabe proponer una visión más escéptica que, frente a la tesis del fracaso, acepte la hipótesis del éxito perverso (aunque sea como efecto secundario, subproducto colateral o consecuencia necesariamente imprevista). ¿Y si Mayo hubiera sido un carnaval no sólo simbólico, sino también real por sus consecuencias? Hagamos el ejercicio de considerar los, hechos como si el programa máximo del 68 se hubiera realizado: ¿acaso no puede imaginarse que los jóvenes actuales han terminado sin querer por hacer realidad los ideales de Mayo?

El movimiento estudiantil y contracultural de los sesenta rechazaba la enseñanza formal como canal meritocrático y elitista de integración ocupacional. Pues bien, hoy, en efecto, se ha masificado tanto la enseñanza superior y el acceso a la cultura formal que estos mecanismos han dejado de ser cauces meritocráticos de ascenso e integración social, perdiendo su anterior función selectiva: la cultura y la universidad ya no proporcionan una posición desde la que juzgar y evaluar la realidad social, pues sólo son redundantes recreos gratuitos con los que entretienen su ocio los jóvenes adultos, cívicamente menores de edad.. La consecuencia es que los jóvenes. actuales están mucho más escolarizados, pero eso no los ha hecho más ilustres, sino más lúcidos. Son escépticos y racionalistas en vez de ilusos o crédulos, y su calculador oportunismo les mueve a ser realistas y pedir lo imposible, pues de hecho, lo consiguen: rechazan el alienante trabajo porque pueden permitirse el lujo de vivir sin trabajar, como perfectos parásitos racionales (free riders) mantenidos a costa de la familia, que reivindican su derecho personal a. recibir todo a cambio de nada.

¿Puede concebirse mayor realización material de los ideales de, Mayo? De hecho, hoy los jóvenes ya sólo hacen el amor, y no la guerra. Se entregan a la promiscuidad genital considerando el sexo como un juego de niños sin consecuencias, completamente desvinculado de todo compromiso interpersonal y sin ninguna responsabilidad familiar. Y por lo que hace a su peculiar civismo, no parecen dispuestos a prestarse a ninguna obligación sin que medien claras contrapartidas inmediatas, y aun eso con displicente tacañería, pues se creen con derecho a ser desertores con soldada: reivindicando su sueldo gratuito como hijos de familia y participando sólo en lo que les venga en gana.

¿Cómo ha podido degenerar así el libertario ideal educativo asumido desde Mayo? Sin duda, no es responsabilidad de los jóvenes actuales, sino de sus padres: de aquellos protagonistas del 68 que lo llevaron a la práctica. Es aquí donde más debe discutirse la tesis del fracaso; pues si bien, desde luego, los sesentayocheros, al integrarse socialmente como adultos, no hicieron la revolución, sino que se dedicaron lucrativamente a conservar el orden vigente, lo cierto es que no por ello dejaron de obedecer en cierta medida al designio oculto de Mayo.

En efecto, de acuerdo al legado de la Ilustración, lo propio del movimiento contracultural de los sesenta fue el identificar las instituciones (el poder, el Estado, la religión, el derecho, la familia, la Academia, etcétera) con la causa misma de todos los males. Y, por tanto, su programa emancipatorio y liberador pasó por tratar de apoderarse de todas esas instituciones con el fin declarado de subvertirlas, e intentando al menos instrumentarlas, si es que no podían ser destruidas. Pues bien, eso fue lo que sucedió: la rebelión subversiva contra las instituciones fracaso, pero no por ello se detuvo la voluntad de instrumentarlas. una vez ocupadas y parasitadas. El resultado, fracasada la subversión, ha sido la perversión institucional: los sesentayocheros, instrunientalinente infiltrados en unas instituciones en las que no creían, se han dedicado sistemáticamente a expropiarlas y saquearlas, re-explotándolas en su propio interés.

Es el síndrome de Craxi, que ha extendido por doquier la corrupción generalizada. La generación entera de Mayo del 68, como para ser fiel a su transgresor origen carnavalesco, se ha dedicado a pervertir y corromper (con la coartada de querer transgredirlas y subvertirlas) todas las instituciones políticas, económicas y familiares que ha ido colonizando: los partidos políticos, las empresas públicas y privadas, hasta sus propias familias.

Pues, en efecto, la peor corrupción -generada por los carnavaleros del 68 ha sido la practicada con su propia descendencia, a la. que sobornan con permisividad corruptora para no tener que asumir ninguna responsabilidad educativa: y los hijos de Mayo del 68 sólo heredan de sus padres el ejemplo de la corrupción, dejándose sobornar sin excesivas protestas. Pero ¿quiénes son más corruptos, los jóvenes actuales que se dejan sobornar por sus mayores o los ex jóvenes transgresores del 68, que saquean todas las instituciones mientras fingen que las sirven y respetan?

Enrique Gil Calvo es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

—————————————————————————–

El segundo artículo es de Antonio Pérez Henares y fue publicado ayer. Su título es:

Nostalgia, poca, del 68

El mayo del 68 cavó la tumba del marxismo y la izquierda comunista pero tan sólo la cambió por un spot.

Sobre la tumba de aquella izquierda revolucionaria europea, del comunismo cayeron mas tarde los cascotes del muro de Berlín , pero eras las consignas publicitarias de París las que habían cavado ya el hoyo.

La vieja izquierda, hegemónica tras la guerra mundial, patrocinada por la URSS, estaba ya herida de muerte por el totalitarismo, el estalinismo, la burocracia y la negación de la libertad, pero aún faltaban dos décadas para que el cadáver se desplomara.

Los rojos fueron sustituidos por los progres. La idea de revolución por el movimiento ONG. O sea, la justicia por la caridad. Solidaridad, para que suene mejor y no huela a monja. Eso si todo en el discurso hermoso, en la incontestable declamación de paz, de los derechos y de acabar con el hambre del mundo. El discurso hippy de ayer, el discurso del buenismo de hoy

Rojo y progre no son en absoluto cosa igual. Tal vez ni parecida, e incluso puede que contradictoria, pero se quedan con su mito y su leyenda sin tener que asumir errores, crímenes ni miserias

Los ultraizquierdistas universitarios–hijos en su mayoría de la burguesía acomodada-gritaban que los comunistas habían traicionado a la clase obrera y se habían vendido al capitalismo
Ahora son todos asesores del Eliseo, de Moncloa, del FMI . Algunos esbozan minifilosofías de andar por las casas de la derecha liberal o de la socialdemocracia.

Tanto el progre del 68 y el del tercer milenio supieron adaptarse mucho mejor al “medio”. Fueron y son maravillosos publicitarios. Eso es lo que queda de aquello. “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. “Queremos el mundo y lo queremos ahora”.”Prohibido prohibir””La imaginación al poder”. Eso , y lo mejor, “Hagamos el amor y no la guerra” (Vietnam nos dolía a todos). Aquello , la revolución sexual, y el movimiento de liberación de la mujer que tomo entonces carta de naturaleza fue lo más verdadero y perdurable de aquellos días.

Los jóvenes españoles que entonces velábamos nuestras primeras armas contra la dictadura, generalmente en filas del Partido, o sea del PCE, alucinábamos en colores. Los franceses nos querían hacer trotskistas. Nosotros lo que queríamos era acabar con la dictadura. En España no era mayo. En España la policía “suicidaba” a la gente (Enrique Ruano) y un puñado muy activo lograba la hegemonía en la Universidad (concierto Raimon) y enlazaba con un incipiente movimiento obrero (CC.OO.) de nuevo cuño y creciente actividad. Pero si, también teníamos utopía y canciones. No era poco. No es poco incluso hoy en día.

.
El Mayo quedo para la imagen como cosa de jóvenes en barricadas de adoquines. Pero la verdad es que quien puso contra las cuerdas a De Gaulle fueron los obreros del entonces cinturón rojo que ocuparon las fábricas y convirtieron la Renault en un efímero bastión revolucionario. Acabaron pactando el plato de lentejas. Al mes Francia votó a la derecha.

De los obreros ya no hay memoria histórica que valga. Estaban cavando su propia tumba. Lo que quedó en la retina fue el spot de quienes en realidad les estaban enterrando.

El mayo mató a la izquierda totalitaria y estalinista-aunque sus mitos eran Mao y el Che Guevara y los puristas ponían Albania como ejemplo a seguir- pero no alumbro sobre las ruinas del marxismo ningún cuerpo de doctrina global, ninguna utopía. Unos vestidos de flores, una canciones y unas pegatinas quedan muy bien para las hemerotecas pero no tardaron en ser prontamente integrados por la dinámica de mercado y capital.
Hoy seguimos viviendo en aquello. En pequeños átomos, sin respuesta total al sistema. ONG, ecologismo, feminismo y la dávida rebautizada como “solidaridad”.
El progre es el heredero natural del “ultraizquierdista” del mayo. El joven burgués pagado de sus presuntos, converso a “fés” tan absolutas como efímeras que riñe a los materialistas obreros. Pero ¿que es el progre? ¿Qué cuestiona de fondo y de principio?. ¿El sistema capitalista?. No. ¿La propiedad privada?. Menos. El control publico, nacionalización de las fuentes primarias de riqueza. De esos en Occidente nadie quiere ni oir hablar.

Entonces ¿cuál es su propuesta?. Pues casi ninguna, excepto la de la imagen. Hay respuestas parciales. Envoltorios. Pero a día de hoy a Marx no le ha sustituido nadie con una visión global del mundo y una propuesta , una alternativa, de cambio universal.
A falta de ello seguimos en el mayo francés: un buen spot. Fueron maravillosos convirtiéndose en un anuncio publicitario. ZP es en este sentido su mejor discípulo y quizas ya el único heredero en todo el viejo continente.

P.D. Y dicho todo esto. Queda una nostalgia. Quizás la mas sentida, a que negarlo, sea la de la propia juventud huida pero vivida. Pero tal vez haya algo más. Toda aquella generación, o lo que fue en ella hegemónico y perdurable , tenía utopía, tenía música, tenía una canción. Quizás porque las tuvo y esta carece de ellas es por lo que sus viejos mitos siguen siendo hoy los únicos vigentes y sus músicas las que perduran.
Contradictorias con su propios mitos en ocasiones. En la senda misma de la integración casi antes de empezar a andar. pero , que diablos, al menos quería andar y soñaba con un mundo diferente..
Hoy no falta quien lo sueñen. Pero ¿son los hegemónicos en el pensamiento y espejos de nuestra sociedad ?. O estos lo son quienes tienen en la marca de ropa la seña de identidad, en la liga de fútbol su nivel de felicidad o frustración, en la telebasura y el glamour de los objetos-mujeres sus espejos yen el botellón una filosofía de vida.

Publicado en Historia y biografías, Política, economía y actualidad | Etiquetado: , , , , , , | 5 Comentarios »

“Inspiración y expiración” en Astroenlazador

Publicado por Ruinas Humanas en 14 Abril, 2008

En la siempre interesante web Astroenlazador se ha publicado un artículo con motivo de la reciente muerte de Arthur C. Clarke, que trata sobre el presente y futuro de la divulgación científica repasando los últimos tres maestros en este campo: Isaac Asimov, Carl E. Sagan y el ya mencionado.

El título que abre este artículo podría parecer lingüísticamente equivocado. Es posible que al leerlo se pueda pensar que con éste nos queremos referir a la acción biológica de respirar, pero no es así… ante todo porque el término adecuado no sería “expiración”, sino “espiración”. Los dos términos del título se refieren en realidad a la motivación y a la defunción, respectivamente. Veamos el porqué.

El 19 de marzo de 2008 tenía lugar un hecho -no muy inesperado, ciertamente- que a quienes son o han sido aficionados o entusiastas de las ciencias del espacio, no resultaba indiferente: el célebre científico y escritor de novelas y relatos de ciencia ficción, Arthur C. Clarke, fallecía a los 90 años en Colombo (Sri Lanka). Arthur C. Clarke fue uno de los grandes escritores de que esta rama de la literatura que nos ha legado obras ciertamente significativas.

Para muchos, es de imaginar, fallecía el último de los que podríamos denominar “los tres grandes”: Isaac Asimov, Carl Sagan y Arthur C. Clarke. Los tres escribieron ciencia ficción, unos más y otros menos; los tres trabajaron en diferentes ramas de la ciencia (bioquímica, planetología y astronáutica, respectivamente); y lo más importante: los tres divulgaron la ciencia, supieron conectar con el público e inspiraron a un gran número de personas que ahora leen o hacen ciencia y que cuando miran hacia las estrellas -bien empleando su mente, sus ojos o sus telescopios- sienten curiosidad e interés. Tanto Asimov, como Sagan y Clarke crearon un legado no poco importante, pues supieron inspirar a varias generaciones de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo: sin ellos, el panorama sería bastante diferente.

Naturalmente hay cientos de nombres que podríamos sumar a estos tres… Seguir leyendo

Publicado en Ciencia, naturaleza y enigmas, Historia y biografías | Etiquetado: , , , , , , , , , | Sin Comentarios »

Sobre España y el iberismo

Publicado por Ruinas Humanas en 16 Octubre, 2007

Este texto lo escribí hace algún tiempo, y realmente hoy mismo me discutiría algunas cosas, pero prefiero ponerlo tal y como lo puse por si alguien quiere comentarlo. Así mismo, recomiendo primero leer la anterior entrada que me hizo sacarlo del cajón.

Pen�nsula ibérica desde el espacio

Todo depende de la concepción que cada uno tenga de lo que es España. Algunos creen que el actual Estado español no se corresponde con lo que es o debería ser España, y que de ahí vienen problemas como el independentismo de sus partes. Podemos ver España como una región geográfica que conforma varios pueblos, habitantes de esa región. Esa región se correspondería con la península ibérica, tierras insulares circundantes y algunas zonas ultrapirenaicas. Y es que el criterio para demarcar España es considerarla como el conjunto de territorios poblados por quienes componen lo que sería el pueblo español. Hasta aquí, imagino, todos de acuerdo.

Ahora pasamos a qué territorios son españoles y quiénes, por tanto, son los españoles. Se considera español a cualquiera que sea originario de aquellos territorios que componen el Estado español, pero la cuestión no es tan simple, pues como ya dije, puede ser, y hay quienes lo creen, que el Estado español no se corresponda con España. Si partimos de que España está formada por aquellos pueblos que habitan la península ibérica, la antigua Hispania romana, vemos que el actual Estado español no agrupa la totalidad. Si consideramos a España como el conjunto de esos pueblos, un Estado que no agrupa a todos ellos no puede llamarse Estado español, de ahí que haya quienes, viendo este panorama de incoherencia, hayan llegado a la conclusión de que España es un invento y que cada pueblo que la conforma debe ser independiente, sin más ligamiento con los demás pueblos que los que tendría con cualquier otro país europeo. Si unos pueblos españoles ven que los portugueses, hispanos como los demás, tienen un Estado propio, verán que aquí algo pasa, algo ha fallado, porque ¿qué razón hay para que Galicia o León sean del Estado español y Portugal no? Los hechos consumados podrían ser razón, pero entonces no habría cabida al sentimiento ni a la idea de España como país conjunto, pues los demás pueblos españoles (castellano, gallego, catalán, vasco, leonés…) optarían por el mismo camino que los portugueses, al perder el actual Estado español su razón de ser.

Este problema viene de siglos atrás. Portugal, que nació como parte del antiguo Reino de León, se conformó como Estado por disputas políticas, es decir, por desavenencias con el gobierno de la Corona española, pero a pesar de ello, no han sido pocos los portugueses que se han considerado españoles, ni más ni menos que cualquier hombre al otro lado de la raya. Así vemos cómo Portugal como Estado nace de un accidente histórico, un hecho que bien pudo haber ocurrido en otros pueblos de España, y que además no fue bien tratado por los estadistas de la época. Caso aparte en Portugal es el fomento del sentimiento anticastellano, que se transformó, por extensión, en un sentimiento anti-español, obedeciendo, como tal vez su independencia, a tejemanejes políticos.

Pero el mayor error en que ha caído el Estado español en los últimos siglos ha sido el de producir una concepción de España y de lo español que, lejos de clarificar y allanar el camino hacia la convivencia y hermandad de sus pueblos, ha ayudado a agrandar esa división. A partir de los Decretos de Nueva Planta se inició un camino uniformizador que no hizo sino agravar más la concepción ya herida de España. En su afán por hacer todo igual y justificar su equivocada visión de España, se erradicaron fueros y peculiaridades varias de cada pueblo para hacer un todo único… pero al modelo castellano; se configuró la lengua de uno de los pueblos de España como la ‘lengua española’, otorgándole así el monopolio de la españolidad y excluyendo a las demás lenguas de tal condición, degenerando todo esto en un patriotismo falso, que pretendía castellanizar toda España para auto-justificarse, dando un motivo tras otro a los demás españoles para querer ser independientes como modo in extremis de proteger su cultura frente a una suerte de imperialismo cultural-administrativo castellano. Son lo que llamamos separadores. Para este tema sólo hay que aplicar la sana lógica: si España es un conjunto de pueblos, la lengua española será aquella lengua que hablan dichos pueblos. En nuestro caso se da, para mayor riqueza y cultura, que esos pueblos tienen cada uno su lengua, por tanto, diremos que son lenguas españolas todas aquellas que hablan esos pueblos. Pero no, ese afán uniformizador y destructor de la españolidad afirmó que sólo una de ellas era ‘la lengua española’, y que las demás no eran más que “otras lenguas”… Este tipo de medidas se fueron transformando en lógica y natural antipatía y rencor, que se transformaron, siguiendo el mismo proceso que el portugués, en anti-españolismo. Este es el origen del independentismo, la concepción de España como algo pretendidamente uniforme, idéntico, cuando no es más que un conjunto de pueblos con, como tales, variadas formas de comunicarse, de organizarse, etc. Sin menospreciar tampoco el papel del desigual reparto de la riqueza y la productividad, pues es fácil observar cómo el independentismo surgió, no en las zonas más pobres o deprimidas, sino en los territorios con mejor potencial económico, véase la Cataluña de la industria textil y marítima, la banca e industrias de Vasconia… caso aparte es Galicia, donde no se centralizó la economía marinera.

El problema del independentismo no se solucionará si no se aclara la concepción de España, si no se deja de equiparar Estado español con España, si no se deja de llamar ‘español’ a una sola lengua, discriminando de tal condición a las demás, y si no se deja de mirar a la Historia a través de un velo político. No es lógico que un pueblo se encuentre bajo dos Estados a la vez, por tanto, no es lógico que territorios como el Rosellón (Catalunya Nord) o la Baja Navarra (Nafarroa Beherea) se encuentren bajo un Estado distinto que el del resto de catalanes o navarros, respectivamente. El caso de Gibraltar, colonia no sometida al famoso proceso de descolonización, no creo que merezca aclaración alguna.

“El nombre de ‘España’, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geográfico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.
Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia. <Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica>. ‘España y Portugal’ es tan absurdo como si dijéramos ‘España y Catalunya’. A tal extremo nos han traído los que llaman ‘lengua española’ al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo”.

(Menéndez Pelayo)

“Los catalanes, los gallegos y los vascos serían anti-españoles si quisieran imponer su modo de hablar a la gente de Castilla; pero son patriotas cuando aman su lengua y no se avienen a cambiarla por otra. Nosotros comprendemos que a un gallego, a un vasco o a un catalán que no quiera ser español se le llame separatista; pero yo pregunto cómo debe llamársele a un gallego que no quiera ser gallego, a un vasco que no quiera ser vasco, a un catalán que no quiera ser catalán. Estoy seguro de que en Castilla, a estos compatriotas les llaman “buenos españoles”, “modelo de patriotas”, cuando en realidad son traidores a sí mismos y a la tierra que les dio el ser. ¡Estos si que son separatistas!”.

(Castelao)

Algunos enlaces interesantes sobre el tema:

- Iberismo en Wikipedia.

- Mi iberismo, de José Saramago.

- Contra el iberismo: apuntes para una epifanía ibérica, de Rafael Castela Santos.

P.D.: Ni qué decir tiene que todo esto de los Estados-nación o, más bien, las naciones o Estados a secas se encuentran en crisis debido principalmente a la globalización, los movimientos migratorios forzados o los “patriotismos constitucionales” (sic).

Publicado en Historia y biografías, Política, economía y actualidad | Etiquetado: , , , , , , | 1 Comentario »

El peligro ignorado (impactos astronómicos)

Publicado por Ruinas Humanas en 3 Agosto, 2007

Impacto

La posibilidad de que un objeto celeste impacte en la Tierra la barajamos como, prácticamente, imposible. Sin embargo no es del todo imposible, y de un lugar tan desconocido para nosotros como es el Universo, ¿quién sabe lo que puede afectarnos?

Extinción dinosauriosA lo largo de la Historia han pasado unos cuantos asteroides y cometas cerca de la Tierra, algunos incluso han llegado a impactar. La extinción masiva del Cretácico-Terciario (la que, según se cree, acabó con los dinosaurios, entre otros) se ha atribuido al impacto de un objeto en la Tierra (ver cráter de Chicxulub) o la anterior y más grande extinción masiva del Pérmico-Triásico provocada, supuestamente, también por un impacto cuyo cráter, encontrado recientemente bajo el inlandsis de la Antártida, es seis veces mayor que el de Chicxulub.

En julio de 1994 fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 impactaron en Júpiter provocando manchas oscuras visibles en la atmósfera durante varios días. Este planeta parece el guardaespaldas de los otros, pues dada su mayor gravedad atrae más objetos. En la siguiente imagen (pulsar para ver más grande) se pueden observar algunas de esas manchas:

Señales impactos Júpiter

En marzo de 2004 el asteroide 2004 FH pasó a 49.112,98 kilómetros de la Tierra, lo cual es, astronómicamente, una distancia bastante corta. El asteroide Apophis descubierto en 2004 pasará muy cerca de nosotros, junto a los satélites de comunicaciones que orbitan con la Tierra, en 2029. Las probabilidades de impacto han llegado hasta el 2,7%, situándose su nivel de peligro en el 4 en la escala de Turín y en el 1,10 en la escala de Palermo, niveles que nunca antes se habían alcanzado. Esto provocó que se reactivaran los sistemas de defensa espacial, a pesar de la poca inversión en ellos, a pesar de ser esto una amenaza más grave que cualquier otra. Hay que tener cuidado, pues como dicen, el mayor logro del demonio es hacernos creer que no existe.

Los eventos.

En el último siglo han ocurrido una serie de interesantísimos eventos relacionados, unos con mayor constancia que otros, con impactos de objetos celestes:

El evento de Tunguska (el más espectacular) ocurrió en la región siberiana de Evenkia en 1908. Una enorme explosión estimada entre 10 y 20 megatones y similar a la potencia de mil Little Boys devastó miles de kilómetros cuadrados. Todavía hoy no se sabe con certeza qué la produjo, se han llegado a barajar más de treinta hipótesis (desde un comenta hasta la antimateria, pasando por la intervención extraterrestre, una bomba de hidrógeno o un agujero negro), algunas de ellas increíbles, como la relación con el experimento del inventor serbio Nikola Tesla, consistente en transmitir energía por la atmósfera. Algunos de sus biógrafos han señalado que, el mismo día del suceso, le dijo a un amigo, el cual estaba de expedición en el Ártico, que le saludaría con un destello de luz.

Así quedaron los bosques (se pueden apreciar los árboles caídos en la misma dirección):

Bosques de Tunguska Tunguska

Enlaces sobre el tema:

Publicado en Ciencia, naturaleza y enigmas, Historia y biografías | Etiquetado: , , , , , , | 3 Comentarios »